Guayabazo

Manuel García Javier

 

Futuro promisorio para Tabasco

La idea gubernamental de apostarle a la agroindustria como una opción más que vaya aparejada o supla la producción del petróleo, ha comenzado a fructificar. Desde su primer día de gobierno, don Arturo Núñez Jiménez se pronunció por diversificar lo que por vocación se siembra en Tabasco, para no depender del llamado “oro negro” que hoy en día ha causado estragos en la economía del sureste del país. Esa visión que muchos pensaban no cuajaría, hoy es una realidad tangible en el municipio de Huimanguillo.

La semana pasada, el mandatario vio coronado sus esfuerzos y obviamente el de exitosos empresarios que antes fueron trabajadores de Pemex y ahora se dedican a la cultura de la siembra de chile y limón que exportan a Estados Unidos, Holanda, Bélgica, Inglaterra y Japón, entre otros países del orbe.

En el acto inaugural de una de las empacadoras más importantes del sureste mexicano, el gobernador Arturo Núñez dijo que la agroindustria es una de las actividades prioritarias para recuperar nuestra economía, y en ella “Tabasco tiene un futuro promisorio”.

Y es que, nos consta, porque lo hemos escuchado decir en infinidad de ocasiones, que Núñez tiene fe en la agroindustria y el turismo, como ventanas de oportunidades para hacer frente a la caída de la industria petrolera.

Ello, coloca a Huimanguillo a la vanguardia en esta materia, porque cuenta con numerosos proyectos que están en marcha con resultados positivos. Ahí se tiene también la industria de la piña y de maderables que han ido en franco crecimiento.

De ello, hay que destacar las palabras del secretario de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesquero, Pedro Jiménez León, quien aseguró con justeza que la administración estatal no optó por decir a los productores, desde un escritorio, lo que deben hacer para rescatar las actividades primarias del campo, porque ellos ya lo saben, sino que ha apoyado sus iniciativas, proyectos y esfuerzos para reconvertir la cadena productiva.

Tales políticas, como el invernadero de mediana tecnología de chile habanero inaugurado en este municipio por el Ejecutivo estatal, son ejemplo de innovación para afianzar mejores negocios, que merecen ser apoyadas y ahí están los resultados..

En verdad hay que tener fe, como la tuvieron de manera visionaria los productores que implementaron un invernadero de mediana tecnología de chile habanero que en tan sólo una hectárea de superficie, produce 70 toneladas anuales de las variedades Chichén Itzá y Orange; o de la empresa ‘Tabasco Citrus Pack México’, que empaca alrededor de cinco mil cajas diarias de limón persa.

Ahí está el ejemplo de diversificación que tanto insiste Núñez para no depender del petróleo. Esa es la vocación ancestral de nuestra tierra y es la esperanza para balancear a los dos México que tanto soñamos los tabasqueños.

PRIMERO AMLO, DESPUÉS ADAN Y EVARISTO

En uno de mis recorridos, me topé con un destacado seguidor del precandidato de Morena a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador (desde 1988). Se trata del licenciado Jesús de la Cruz Ovando, un tabasqueño de sangre jalpaneca que resultó ser uno de los diez aspirantes para ser insaculado a nivel nacional y obtener una posición en las candidaturas plurinominales a la  diputación federal.

Al paisano, persona de comprobada solvencia moral y vocación de servicio, lo conocimos hace algún tiempo realizando labores de activismo político a favor de destacados personajes que, gracias a él, han disfrutado de las mieles del poder.

De salir De la Cruz Ovando en la lista nacional pluri, seguramente llevará a cabo una política de anticorrupción, porque en algunas ocasiones nos ha platicado que él jamás se prestará a ser cómplice del mal uso de los recursos y que su deseo es hacer alianzas con el pueblo para evitar sometimientos por parte de quienes ejercen el poder.

Lo hemos visto hablar de proyectos que beneficien al campo, el combate a la inseguridad y, sobre todo, su preocupación por el grave problema de alcoholismo, tabaquismo e incluso drogadicción en el que está inmersa la juventud, producto de la pérdida de valores que impera en escuelas y en el seno de la misma familia.

En la amena plática, nos habla de tres prioridades fundamentales para él en estos momentos: Primero AMLO, después Adán y Evaristo y finalmente su proyecto político: “Nos vamos a llevar el cayuco completo”, porque de 10 personas entrevistadas 9 van con Morena.

A pesar de que Jesús de la Cruz Ovando es un destacado miembro de la iniciativa privada que se desempeña como corredor de seguros, dice que su vocación es servir a la sociedad y por ello cree que la satisfacción propia está en el bienestar de la gente de quien sólo busca, como único pago, recibir su agradecimiento. Vale la pena tener amigos como Jesús… Nos leemos en la próxima, estoy en: guayabazo@hotmail.com.